A veces una obra es sólo eso




A veces una obra es sólo eso

Muchas veces nos han enseñado que la obra de arte debe tener sentido. Muchas otras, que el arte provoca emociones, remite al autor y su contexto, nos provee un momento histórico cultural. Marca una época.


Pero ¿qué pasa cuando ni la obra me remite a alguien o algo, ni me provoca algún sentimiento, incluso cuando no me indica ni siquiera un momento histórico en particular? ¿estamos hablando de una obra de arte?, ¿en verdad aquello a lo que nos enfrentamos es estético y se puede interpretar?


Hoy en día los cánones artísticos se han perdido, ya no es el contexto el que determina si una obra es artística y estética, el pensamiento del juicio kantiano en relación con sus categorías se ha perdido. No existen más los estándares del arte clásico; ni si quiera los estándares del arte. Sólo nos quedamos con la obra.


Pero, entonces ¿por qué podemos verla en un museo?, ¿quién la puede poner ahí?, en realidad el autor mismo es el que ha introducido este arte a las salas de exposición, incluso como un sistema de crítica que, finalmente, acaba por ser absorbido por el mismo sistema y lo muestra como aquello que conocemos como “arte contemporáneo” y así nace el MoMA en Nueva York o nuestro MUAC en Ciudad Universitaria.


Ulises Carrión

Hace unos años compré un libro titulado El robo del año, sobre la obra de Ulises Carrión. Aquí debo hacer un par de aclaraciones. Primero, el libro en cuestión no es libro común, yo diría que es lo que llaman libro-arte o libro de artista, cuya idea es que el libro sea una obra de arte misma. La editorial que lo publica se llama Alias y es una de editorial independiente mexicana que busca hacer otro tipo de libros como respuesta a los libros de producción comer. Hacen libros a mano y que tenga una relación directa el exterior con el interior del libro. son ediciones muy bellas y que surgen como una nueva tendencia en el panorama editorial mexicano. Si les interesa el tema, busquen a Taller Ditoria, Ediciones Acapulco, La Diéresis y Malpaís Ediciones.

El libro de El Robo del año en sí mismo está integrado por imágenes y ensayos de Ulises Carrión. Para quien no lo conozca. Ulises Carrión fue un escritor y artista conceptual. En su primera época, la de escritor, publicó dos colecciones de cuentos que fueron muy aplaudidas, tituladas La muerte de Miss O De Alemania, además de escribir varias obras de teatro. Inclusive, en su momento, se llegó a considerar como el nuevo gran escritor mexicano. Sin embargo, abandonó la literatura por completo y se dedicó al arte conceptual.


La segunda aclaración es con respecto al título. El robo del año es una instalación que Carrión presentó en Amsterdam en 1982. La instalación consistía en entrar a un cuarto oscuro, en medio del cuarto se encontraba un diamante sobre un pedestal giratorio. La gema tendría un costo actual de dos mil euros. Una única fuente de luz alumbraba el diamante y no había ningún tipo de protección que impidiera que el visitante pudiera tocarlo o inclusive robárselo. La instalación jugaba con dos elementos, primero, el valor material del diamante y su valor como obra de arte. Al mismo tiempo, que Carrión trazaba un espacio a partir de un punto focal. Carrión buscaba generar espacios, no objetos plásticos. Claudio Goulart, fotógrafo brasileño y amigo de Carrión tuvo la tarea de recorrer la instalación y fotografiar lo que sucedía. La pretensión última de Carrión sería que algún visitante robara el diamante, logrando, además un comentario social. Sin embargo, cuando fue obra de arte, se le respetó por completo. En el libro ya mencionado, Paulo Silveria escribe que el valor simbólico del diamante como obra de arte se impuso al valor material. Es decir, los espectadores se comportaron ante el diamante como quien visita una pintura clásica. Todo esto tuvo un desenlace inesperado, el diamante fue robado días después en la casa de Carrión durante una cena con amigos.



En 1975, Carrión publicó su manifiesto: El nuevo arte de hacer libros. En el que elige el libro-arte como su medio predilecto, del cual además será pionero en nuestro país. A continuación rescato algunas citas del manifiesto:

Un libro es una secuencia de espacios.
cada uno de estos espacios es percibido en un momento diferente:
un libro también es una secuencia de momentos. 


El lenguaje escrito es una secuencia de signos desplegados en el
espacio, cuya lectura transcurre en el tiempo.
El libro es una secuencia espacio-temporal


Un  libro puede existir también como una forma autónoma
y suficiente en sí misma, incluyendo acaso un texto que acentúa,
que se integra a esa forma: aquí empieza el arte nuevo de hacer libros


Me parece que hay una relación directa entre la elección del libro-arte como medio de expresión y la literatura, casi como si  fuera una misma continuidad, es decir, generar espacios y momentos. Claramente veo una relación profunda entre las dos actividades y las ideas planteadas en el manifiesto. Sin embargo, esto queda enteramente a la especulación dado que no soy especialista en la obra de Carrión.

Aquí les dejo una liga para que puedan hojear el libro de manera electrónica:

El robo del año. Editorial Alias



¿Es este el Futuro o el Fin del Arte?

Un espacio de Arte centrado en Selfies abre en L'Atelier des Lumieres en Paris, del 13 de abril al 31 de diciembre del presente año.

Las instalaciones están inspiradas en obras de Gustva Klimt y Schiele.




Para quien alguna vez ha soñado con formar parte  del mundo de pinturas en hoja de oro de Klimt, su sueño puede hacerse realidad en esta exhibición digital del Atelier des Lumières, que presenta 3 exhibiciones basadas en proyecciones, una de las cuales incluye frescos y figuras monumentales a escala de Klimt, así como el friso de Beethoven de este mismo artista, colocado por encima de la cabeza de los espectadores, de la misma forma en que fue visto en el edificio de la Secesión de Viena.




El nuevo estudio de luces de Paris, es un hall de exhibiciones de 16,000 pies cuadrados, en el que se utilizan 140 proyectores de video laser y un sistema de sonido espaciado.  Este espacio en Paris transforma las biografías y el trabajo de los artistas, en shows technicolor inmersivos.

Junto a la exposición de Klimt, se encuentra otra experiencia de Egon Schiele y una más de otros artistas nuevos.

El presidente de la firma Culturespaces que opera este espacio cultural, Bruno Monnier, afirma que las experiencias  sensoriales basadas en arte digital, representan el futuro de las exhibiciones.  "The passive observation of works of art is no longer relevant".


Prometeo y Sisifo en el Siglo XX


Las vanguardias del Siglo XX establecieron una ruptura a los cánones que tenía el arte a lo largo de la historia, y fueron tan importantes en su desarrollo que se llegó a decir que el fin de las vanguardias daba fin aL arte mismo, sin embargo, lo que realmente debió considerarse fue la separación de la obra con el arte.

En 1960, hubo una crisis no contra el arte, sino contra la pretensión de representar la idea de arte en una obra monádica sin función incapaz de realizarse. El arte conceptual renunció a toda forma de obra evidente o estética.

La relación del arte con la tecnología ha sido un tema muy confuso al abordar. En el romanticismo había una clara separación entre el arte y la tecnología, sin embargo, la tecnología pudo por fin influenciar en el arte al hacerla reproductible, aunque esto llevó a que se perdieran ciertas connotaciones del arte, como la subjetividad de la obra y la relación del autor con su obra.

Esta relación es similar a los mitos de Prometeo y Sísifo, donde Prometeo es el claro representante de la tecnología (aunque un tanto insuficiente), mientras que Sísifo es representante de los seres humanos y su destino. 

¿El arte y la tecnología terminarán como estos dos mitos?

La escuela de Fráncfort


El arte del Siglo XX, a diferencia de su predecesor del Siglo XIX, tuvo una apertura masiva a diferentes sectores del público debido a la preocupación creciente por el consumo y la producción.

La escuela de Francfort fue una corriente filosófica y social que se creó en la década de los 20’s y durante su transición desarrollaron la teoría crítica, la cual se caracterizaba por ofrecer explicaciones teóricas de los fenómenos sociales; asimismo, ofrecía una crítica sociopolítica basada en las teorías de Marx.

Walter Benjamin fue miembro de la escuela de Francfort que se inmiscuyó en la estética y el arte, comenzando con la crítica de las vanguardias, influenciados, así como otras corrientes artísticas, por las condiciones políticas que acontecían en el mundo, tales como la Gran Guerra y la Segunda Guerra Mundial.

La constitución del aura como la manifestación irrepetible de una lejanía (por cercana que pueda estar), estableció las pautas para la percepción espacio-cultural.

El arte se abre a un público más numeroso debido a su capacidad de ser reproductible, sin embargo, a costa del aura de las mismas. ¿Vale la pena tener esta pérdida del arte?

Rothko Chapel en Houston

La Rothko Chapel en Houston, Texas, es un espacio interreligioso que cuenta con catorce cuadros de gran formato del artista ruso-estadounidense Mark Rothko.
Esta capilla no fue concebida como galería o museo, sino como un centro ecuménico dedicado a cualquier culto. Un lugar sagrado abierto a todas las religiones para lograr que cualquier individuo, sea de cualquier religión o sin ella, encuentre un lugar privado, donde pueda entrar en contacto consigo mismo a través de la experiencia contemplativa de las obras de arte que lo rodean. 

Les dejo este video donde la pueden conocer más de cerca:https://youtu.be/lAxKC8gkEAg


Arte y deporte

  En la cuna de la civilización occidental, la Antigua Grecia, el Arte y el Deporte se encontraron de forma natural, por eso los Juegos Olímpicos eran la ocasión en que músicos y poetas cantaban a los atletas y por esa razón el Discóbolo de Mirón es una de las más excelsas obras maestras de la historia de la escultura.

     Fue realizada por Mirón hacia el año 455 a.C. y representa el cuerpo de un atleta en el instante anterior a lanzar un disco, en el momento de máxima tensión. La célebre escultura contiene toda una lección de anatomía deportiva: la torsión del cuerpo es vigorosa aunque al mismo tiempo armoniosa, como el rostro del atleta que no refleja tanto el esfuerzo como una serena concentración. Todo el cuerpo está echado hacia delante, para producir con el balanceo posterior el impulso necesario para poder lanzar el disco.

    La figura tiene, como todo en la antigua Grecia, una interpretación mitológica según la cual se trataría de un héroe, Jacinto, a quien Apolo habría matado involuntariamente lanzándole un disco. No se conserva el original en bronce, sino varias copias romanas en mármol, las mejor conservadas son el 'Lancellotti', que en la actualidad se muestra en el Museo Nazionale de Roma, el Discóbolo del Jardín Botánico de Copenhague (Dinamarca) y otra copia en el British Museum.

    La Edad Media y la Edad Moderna significaron un olvido de esa relación estrecha, quizás porque los deportes físicos no tuvieron en esas épocas una práctica generalizada e institucionalizada. Los ejercicios ligados a la actividad bélica y cinegética, a la guerra y a la caza, fueron objeto de innumerables representaciones plásticas durante el medioevo, basta contemplar los bajorrelieves de las tumbas de los Andrades en las Mariñas dos Cabaleiros, de Pontedeume a Betanzos.

    La esgrima se practicó en los escenarios del teatro de nuestro Siglo de Oro, como la equitación militar estuvo presente en las grandes composiciones pictóricas barrocas.

    En los albores de la contemporaneidad cuando se recuperó esa intensa y natural vinculación de deporte y arte. En el ámbito poético y literario, escritores prerrománticos como Goethe practicaron la gimnasia y el ejercicio físico para llevar una vida más saludable y estar en mejor forma. Fue la época en que aparece el poeta romántico seductor y elegante, la figura del dandy, que cuidará su forma física para seducir también con una buena presencia.

    El dandysmo se convirtió en toda una tendencia, en la moda vestimentaria y en la estética literaria, de la que formaron parte desde Oscar Wilde en Inglaterra hasta Aurevilly o Baudelaire en Francia. Para ellos, la práctica deportiva fue importante y así algunos deportes que surgen a principios del pasado siglo se identificaron con el dandy: el tenis y el polo, el críquet o el golf.


    Hay disciplinas deportivas que pueden identificarse naturalmente con la expresión artística, tales como la gimnasia rítmica, la natación sincronizada o el patinaje artístico. Se trata de tres especialidades que integran música y danza, dos de las Bellas Artes desde siempre.

    La pintura contemporánea, de la abstracción al Pop Art, de Kandinsky a Andy Warhol o Roy Lichtenstein, se ha ocupado del deporte como tema privilegiado. Es el caso, en la actualidad, de innumerables pintores como Anthony Matos, con su estilo Soccer Pop Art.


    Hoy en día, en efecto, el Arte y el Deporte van de la mano en muchas manifestaciones como son la celebración de Bienales sobre Arte y diferentes disciplinas deportivas, concursos fotográficos sobre deportes de acción, colecciones públicas y privadas o museos dedicados al Deporte, muy especialmente el gran Museo Olímpico de Lausanna.

    En este sentido, hay que destacar la Bienal Internacional del Deporte en el Arte (BIDA) organizado por el Consejo Superior de Deportes, gracias a la cual este organismo ha acercado a pintores de prestigio internacional al mundo de la práctica deportiva. Experimentación y Vanguardia, Figurativismo y Realismo han abordado el mundo del deporte desde la perspectiva de pinceles tan importantes como los de Eduardo Arroyo (Boxeo), Dámaso (Lucha), o Calleja (Tiro con arco).



    Fruto de la convocatoria de este importante Certamen es la colección de arte del Consejo Superior de Deportes, en la que figuran pintores gallegos tan destacados como Luis Caruncho o Molezún.

Autora: María Paz Gago


Botero, arte de Colombia para el mundo


Botero, arte de Colombia para el mundo

Fernando Botero, Antioqueño de nacimiento, europeo por residencia. Nace en 1932 en Medellín, Colombia. Estudió para ser torero hasta que tuvo un percance y tuvo que dejarlos. A los 16 años realizó su primera exposición en acuarela y, posteriormente, realizó sus estudios en pintura, donde además de que escribía artículos para criticar a varios artistas, entre ellos, Picasso, logró que sus imágenes, sus dibujos y pinturas, al mostrar la belleza de los gordos.
 
Debido a su búsqueda de mostrar una realidad a través de ojos nuevos, se le considera dentro del estilo figurativo, pero cercano al expresionismo. Gracias a estos dos estilos, Botero ha cambiado su forma de pintar, pero siempre haciendo uso de su visión, una realidad engrosada, un mundo que sólo puede darse a la visión de Botero: todas sus obras representan la gordura como algo natural, como la principal forma de ver las cosas.



A la orilla de esa carretera del arte contemporáneo, Botero ha instalado durante cinco décadas una escuela de arte con un graduado: él mismo.

Sus pinturas han recurrido al óleo, el paste y la acuarela; sus dibujos recurren al carboncillo, al lápiz, la laca y la sanguina (técnica pictórica basada en una variedad de óxido férrico llamada hematites, la podemos encontrar en forma de polvo, barra o lápiz).



Por otra parte, la mayoría de sus esculturas están elaboradas a partir de sus dibujos y sus pinturas, pero reproducidas en bronce y, en algunas ocasiones, en mármol.
 
Si pasamos a Colombia, no olviden pasar a conocer la plaza Botero y el museo de Antioquía, donde se encuentra una gran cantidad de obras del autor y, no sólo ello, sino que podrás encontrar una gran variedad de experiencias que jamás olvidarás.