Mother and Sun: una película hecha arte


Mother and Son

El poder de los hombres lo podemos encontrar en todo lo que hacemos, pero cuando se muestra en el cariño de un hijo hacia su madre moribunda, no hay más que decir “gracias” por permitirnos ver que si hay una humanidad capaz de responder por sí misma y para con los demás.

El mundo sirve como consuelo y como alegría, ya sea para la madre moribunda que promete encontrarse con su hijo a quien le agradece el cariño y la ayuda brindada, pero que también le desdicha por saber que no ha podido crecer como se merece, con amigos con gente y en la compañía de una esposa e hijos.

Ante la inminente muerte, los paisajes sirven como consuelo, como escucha, aquellos que son capaces de guardar el secreto por toda la eternidad, cobijan y consuelan; sirven como la eterna compañía que cualquiera quisiera tener y que, sin embargo, no es conveniente apoyarse en ellos en todo momento.

Una promesa que se cree posible de cumplir y un alivio que surge, la madre yace muerta y el hijo adolorido, descansa en paz, ¿quién, el hijo o la madre?, ambos, la madre por saberse ya con Dios y sin dolor que la lleve a la desesperación de depender de su propio hijo; el hijo por la tranquilidad de que su madre está tranquila, que él podrá ya vivir su propia vida y que no debe de depender de nadie, empezar de nuevo, de nada, para algo, su fin es su propio fin.






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